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Cómo los animales callejeros de la Ciudad de México me inspiraron a ser veterinaria

The PetHub team is always excited to work with interns who are just getting started in the animal healthcare industry and tech world. Isamar Sanchez came to us through the Veterinary Entrepreneurship Academy, a high-impact educational program that combines innovative pet health companies, entrepreneurial vet students, and forward-thinking veterinary colleges to accelerate innovation in animal healthcare.

Isamar shared her story (below) that led her to wanting to become a veterinarian. From the streets of Mexico City to studying at Texas A&M University - College of Veterinary Medicine, Isamar’s passion for helping animals is infectious.

Read her story in English

 

four photos of Isamar with dogs

 

La vida suele ponernos en situaciones que no esperamos. Personalmente, nunca planee que mi vida fuera así. Crecí en la Ciudad de México (CDMX), en donde aprendí a apreciar la cultura, la gente, los hermosos paisajes y la comida, que no es posible encontrar en otro lugar del mundo, especialmente los tamales y los tacos de al pastor.

Mi hermosa ciudad también tiene un lado oscuro. En ella vi cómo en la misma calle en donde solía comer mis tacos favoritos, también se maltrataba y rechazaba a los animales. Vi perros callejeros en cada esquina buscando comida, pero que durante esa búsqueda recibían un golpe con una escoba.

La Ciudad de México se distingue por tener una gran cantidad de perros sin hogar rondando sus calles.

Siempre que caminaba en la ciudad con mi mamá y veía un perro sin hogar, le preguntaba si podía llevarlo a casa, pero su respuesta siempre fue: “No, Isa. ¿Cómo vamos a cuidar un perro?”.

Cuando crecí comencé a defender a los perros sin hogar. La conexión con esta problemática aumentó y fue ahí donde empecé mi camino, al que ahora llamo destino: defender a los animales y educar a la gente sobre la importancia del bienestar de los animales. Después de conversar con personas de la comunidad, me percaté que el problema es social y hay una falta de educación respecto a cómo cuidar a los animales.

El camino para convertirme en veterinaria tiene como origen más que un perro, sino toda la población de caninos sin hogar que necesitan y necesitaban un defensor que reconozca el poder del vínculo entre los humanos y los animales.

Perritos que necesitan un hogar que los ame

No hay tantos censos ni datos sobre los animales callejeros en México, pero en 2015 se estimaba que había 1 millón 200 mil perros tan solo en la CDMX; 17% de ellos vivIendo en la calle.

No hay espacio para rescatar a todos los animales y es difícil encontrar gente que quiera adoptarlos. Con la finalidad de ayudar a resolver esta problemática, nos surgió la idea de crear una grupo de Facebook, en donde fuera posible que miembros de una comunidad conecten para publicar animales extraviados, encontrados y disponibles para adopción.

Después de cinco años, nuestra página creció y se convirtió en una comunidad de 1,200 personas. Nuestra meta era que al menos un perro extraviado volviera a casa, pero gracias a nuestra iniciativa muchos animales han encontrado un hogar.

Mi trabajo no paró ahí, seguí encontrando perros

Muchas veces cuando salía de mi casa encontraba un perro jugando en nuestro pasto o jugando con otros. Algunas de esas veces, me ganaba su confianza, los ponía en mi viejo Jeep y conducía al veterinario más cercano para saber si el cachorro tenía un microchip, que me ayudara a saber más sobre ellos.

Manejaba todo el día buscando su hogar, lo que más valía la pena era llegar y ver cómo la familia corría hasta mi auto para reunirse con su querido perro.

Esos esfuerzos me hicieron reconocer la importancia de la bondad de la relación entre los humanos y los animales. De aquí nació mi inspiración para ser veterinaria.

En mi caja de memorias tengo regalos que familias me dieron como muestra de agradecimiento por haberles regresado a sus mascotas. Lo que ellos no sabían es que esto lo hice a partir de una triste experiencia, perdí a uno de mis mascotas, nunca volvió. Me hubiera gustado haber tenido a alguien que me ayudara.

 

Desarrollé un interés en los negocios desde una edad temprana, cuando me mudé a los siete años a Estados Unidos. Aquí comencé a ayudar a mi familia en un negocio de venta de artesanías mexicanas, siempre me esforcé por garantizar un excelente servicio al cliente.

De estudiante a pasante

Aprendí desde pequeña que un negocio requiere de mucha dedicación y muchas noches en vela para garantizar su éxito. Ayudé en los tres negocios familiares y aprendí a través de esas experiencias. Perseguí mi pasión y me convertí en veterinaria, ahora soy estudiante de tercer año en la Universidad de Texas A&M.

Siempre supe la importancia de saber sobre negocios, así que aplique a un programa de verano conocido como Veterinary Entrepreneurship Academy, en donde fui aceptada. A través de éste, estoy aprendiendo los fundamentos para comenzar un negocio, mientras obtengo experiencia a través de la pasantía en una compañía.

La vida tiene una forma divertida de hacer las cosas. Cuando me dijeron que había sido aceptada en PetHub me traslade inmediatamente a mis raíces en la Ciudad de México, encontrando hogares para mascotas sin hogar.

Durante las semanas que he trabajado con PetHub me he percatado de primera mano cómo se comprometen con su misión de que las mascotas regresen con bien al lado de sus familias.

El vínculo entre los humanos y animales es importante, especialmente para quienes reconocemos en ellos a un miembro más de la familia. Algún día regresaré a México para seguir luchando por los animales, pero por ahora me enfocaré en usar estas experiencias para ser la mejor veterinaria que pueda ser.

 

 

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